El rendimiento no es constante todo el año
El COP de una aerotermia se mide en condiciones de laboratorio, pero lo que importa en una casa es el
rendimiento estacional. Con temperaturas exteriores bajas, el compresor trabaja más para entregar la misma
energía al circuito de calefacción. Si además el emisor es un radiador de alta temperatura, la impulsión sube
y el consumo se dispara. Con suelo radiante, la inercia permite trabajar a temperaturas más bajas y el
rendimiento se mantiene razonable incluso en enero.
Ese detalle cambia por completo la conversación sobre cuántos paneles hacen falta. No es lo mismo una vivienda
con aislamiento reciente y suelo radiante que una con carpintería antigua y radiadores de hierro.
Qué pedirle al instalador antes de firmar
- El cálculo de cargas térmicas de la vivienda, no una estimación por metros cuadrados.
- La temperatura de impulsión prevista y el tipo de emisor con el que se va a trabajar.
- El consumo eléctrico estimado mes a mes, separando calefacción y agua caliente.
- La producción fotovoltaica esperada en diciembre y enero, con la orientación e inclinación reales.
- El margen de compra a red que queda tras cubrir ese consumo con la cubierta.
Sobredimensionar no siempre es la respuesta
Añadir paneles para cubrir el pico de enero suele dejar excedentes sin aprovechar el resto del año. En muchos
casos compensa más mejorar el aislamiento, ajustar la curva de impulsión o apoyarse en una batería para
desplazar el consumo hacia las horas centrales del día. La decisión depende del perfil horario de la casa y de
la tarifa contratada, no de una regla fija.
Si vienes de leer el análisis de los símbolos del esquema eléctrico, este es el siguiente paso lógico:
entender cómo se refleja la aerotermia en el unifilar antes de aprobar cualquier ampliación.