Guía de factura eléctrica
Tarifas con discriminación horaria y autoconsumo: cómo encajan en la práctica
Peajes, excedentes y hábitos de consumo en una vivienda con placas
Tener placas no convierte por sí solo una tarifa por horas en la mejor elección. Lo que decide es cuánta energía consumes en las franjas donde el precio baja y cuánta logras desplazar hacia las horas centrales del día, cuando el campo fotovoltaico está produciendo. Si la lavadora, el lavavajillas o la carga del coche siguen cayendo de noche, la discriminación horaria pierde buena parte de su ventaja.
En la factura conviven tres bloques que conviene leer por separado. El término de potencia se paga por la capacidad contratada en cada periodo, independientemente de lo que consumas. El término de energía se factura según los periodos horarios que tenga la tarifa. Y la compensación de excedentes aparece como un descuento sobre la energía vertida a red, con reglas y límites propios que no siempre cubren todo lo que se inyecta.
La proporción entre autoconsumo y vertido es la cifra que más cambia el resultado. Una vivienda con consumo diurno alto y poca producción sobrante se comporta de forma muy distinta a otra que vierte casi todo al mediodía y compra por la noche. Por eso comparar ofertas con un simulador genérico suele confundir más que aclarar: el simulador no conoce tus hábitos reales.
Reunir tres o cuatro facturas seguidas ayuda a ver el patrón. Con ellas se identifica qué porcentaje de consumo cae en cada periodo, cuánto se compensa y cuánto se queda sin compensar. Ese ejercicio es más útil que cualquier promesa comercial, porque parte de datos propios y no de un perfil medio.
Qué mirar antes de cambiar de tarifa
- Reparto del consumo entre periodos horarios, no solo el total mensual.
- Energía autoconsumida frente a la vertida a red en cada mes.
- Límites de la compensación de excedentes aplicados a tu caso.
- Potencia contratada por periodo y si se ajusta a la demanda real.